Limpiador en espuma con extracto de centella asiática, pensado como segundo paso de la doble limpieza. Tiene pH ligeramente ácido, igual que la piel sana.
Casi todos los problemas de piel sensible empiezan por el limpiador. Los jabones comunes tienen pH alcalino, muy por encima del pH natural de la piel, y eso rompe el manto ácido que la protege. El resultado es esa sensación de piel tirante después de lavarse la cara, que mucha gente confunde con "limpieza profunda" cuando en realidad es daño. Este limpiador respeta el pH de la piel: limpia bien, pero deja la barrera intacta.
Emulsioná una cantidad del tamaño de una arveja con agua tibia entre las manos hasta formar espuma. Masajeá sobre el rostro húmedo durante 30 segundos, sin frotar fuerte. Enjuagá bien con agua tibia, nunca caliente. De noche, usálo después de un aceite limpiador.
Piel sensible, seca o reactiva. También para todo tipo de piel que busque una limpieza suave.